TAG Zaragoza: cómo preparar el test y sobrevivir al primer corte

Ahora toca centrarse en el primer ejercicio: el test

Ya tenemos fecha para el primer ejercicio. Ahora empieza lo importante: preparar el test. La primera criba. El primer muro. Y, en muchos casos, la línea entre seguir o quedarse fuera.

Los exámenes tipo test en el Ayuntamiento de Zaragoza se han puesto carísimos en los últimos años.

A medida que se han ido popularizando las oposiciones a esta nuestra Casa y por consiguiente ampliando el número de interesados en cada procedimiento selectivo, ha corrido paralelo un evidente endurecimiento de las condiciones de acceso, en especial en la primera de las puertas a cruzar: el examen tipo test (un comentario que sirve y aplica generalizadamente tanto en oposiciones de Grupo A como de Grupo C, dicho sea de paso).

Al mismo ritmo que las oposiciones a TAG Zaragoza se han popularizado y el número de aspirantes ha crecido, los tribunales han endurecido notablemente los test. Especialmente el primero, que ya no es solo eliminatorio: es decisivo.

Los exámenes tipo test del Ayuntamiento de Zaragoza se han endurecido notablemente en los últimos años. A medida que estas oposiciones han ido ganando visibilidad y el número de aspirantes crecía, los Tribunales han elevado la exigencia, especialmente en el primer corte, donde se produce siempre el “gran descarte”, por así llamarlo.

Recuerdo perfectamente mi año: de más de 300 aspirantes, solo un 10% (unas 30 personas) pudimos superar aquel test criminal. Los años siguientes, que me ha tocado enfrontar ya como preparador y por tanto desde la distancia, ha habido exámenes incluso peores o más exigentes.

Este primer ejercicio no se puede subestimar. No solo es eliminatorio: es decisivo.

Y sí: es cierto que los Tribunales de TAG Zaragoza suele diseñar test exigentes, de redacción larga, con trampas, distractores y mucho detalle fino en la literalidad de la norma. Pero también es cierto que la dificultad no es un problema si se ha entrenado antes.

Cómo preparar el test de forma inteligente

Llegados a este punto, muchos opositores cometen el error de lanzarse a estudiar más… cuando en realidad deberían estudiar mejor. El test no se gana a empujones, sino con estrategia. No se trata de cuánto temario seas capaz de tragar en menos tiempo, sino de cómo entrenas tu cerebro para detectar trampas, gestionar el reloj y mantener la sangre fría cuando más quema.

Es ahora cuando debes dejar de estudiar como un opositor genérico… y empezar a prepararte como alguien que quiere pasar el corte de verdad.

En esta fase, lo importante no es estudiar más, sino estudiar mejor:

  • Revisar nuestras fichas de “número de preguntas por materia” de los exámenes anteriores.
  • Sistematizar la vuelta de las materias troncales: procedimiento, régimen local, contratación.
  • Trabajar siempre con normativa consolidada, actualizada a última reforma.
  • Simulacros cronometrados: si no entrenas el tiempo, el día del examen lo pagarás.
  • Aprender a leer preguntas: cada test es una coreografía de trampas, no un ejercicio de memoria.

Lo hemos dicho mil veces: el test no solo mide cuánto sabes, mide cómo piensas bajo presión.

Por eso, además de los conocimientos, debes entrenar la velocidad, la precisión y la serenidad o sangre fría.

En definitiva: no subestimes el test. No es una formalidad, ni un trámite de paso. Es una criba calculada al milímetro donde el conocimiento es solo la mitad de la ecuación. La otra mitad se juega en el entrenamiento. Si quieres aprobar, no basta con saber: tienes que rendir cuando cuenta, cuando duele, cuando importa.

Y eso no se improvisa.

Se entrena.

Cada día.

Desde ya.

Una reflexión necesaria

Finalmente, hay algo que conviene recordar: esto no va simplemente de saber más, ni de estudiar más horas. Va de resistir más tiempo.

La oposición no es un examen: es un proceso. Uno que se cobra su precio, que te exige aprender a levantarte tras cada caída, que mide tanto tu capacidad de estudio como tu fortaleza mental. Y, sobre todo, que pone a prueba tus motivos.

Todos estáis ya en la línea de salida. Pero no todos estaréis en la de llegada. Algunos lleváis poco tiempo o incluso acabáis de empezar. Otros, con más experiencia, simplemente no tendréis el día. Es normal. Nos ha pasado a casi todos.

Es absolutamente raro o al menos inhabitual aprobar una oposición de TAG Zaragoza a la primera. Lo normal y lo que le sucede a la inmensa mayoría de los opositores, es que ha de intentarlo más de alguna vez. He conocido casos de personas, compañeros del Ayuntamiento, que se venían presentando desde el 2018 y no fue hasta 2023 que consiguieron su plaza. No eran menos listos. Solo tardaron más en encontrar su momento.

Por consiguiente, aprobar una oposición de TAG Zaragoza a la primera no solo es raro: es casi un mito. La mayoría de quienes hoy tienen plaza, pasaron antes por varias convocatorias, varios intentos y varias derrotas.

Por tanto, eso es la prueba de la dificultad que exige la oposición y de la constancia que debe imprimir durante todo el proceso.

Si estás leyendo esto, no viniste aquí a “presentarte”. Viniste a ganar una plaza.  Y eso exige mantener el paso firme ahora.

Si estás leyendo esto, no digas que viniste a “probar”. No viniste a ver qué pasa. No viniste a presentarte.
Viniste a ganar.

Y eso exige mantener el paso firme incluso cuando tiemblan las piernas.

Exige madrugar cuando nadie te ve.

Exige estudiar cuando no apetece.

Exige aguantar el tipo cuando los demás ya han tirado la toalla.

Nosotros te acompañaremos hasta el final.

¡Mucho ánimo a todos y, en especial, a los que os preparáis con nosotros la oposición!

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