Greguerías del Opositor (XI): cinco metáforas breves para entender la oposición

Las oposiciones tienen algo de disciplina militar y algo de laboratorio psicológico. Con el tiempo el opositor descubre que no todo se decide en el temario: muchas cosas se deciden en la cabeza.

Seguimos.

1. El temario no se vence: se domestica.

Al principio parece indomable. Después descubres que solo necesita una cosa: muchas vueltas.

2. El opositor aprende una ley no escrita: lo que no se repasa, se pierde.

La memoria es un cubo con un pequeño agujero. Si no vuelves a llenarlo, el conocimiento se escapa.

3. Estudiar mucho no siempre significa estudiar bien.

Hay opositores que pasan diez horas frente al tema. Y opositores que en cuatro horas avanzan el doble.

4. La oposición es una guerra contra la dispersión.

El enemigo no suele ser el temario. Suelen ser el móvil, el cansancio y las excusas.

5. En oposición, rendirse rara vez es una decisión heroica.

Casi siempre empieza con algo mucho más pequeño: un día que decides no estudiar.

Epílogo

Las oposiciones no se construyen con gestas épicas.

Se construyen con gestos pequeños repetidos muchas veces: abrir el tema, repasar un artículo, corregir un test, volver al escritorio cuando no apetece.

Y esa repetición, silenciosa y poco espectacular, suele ser la verdadera arquitectura del aprobado.

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