Hoy felicitamos a nuestro alumno (felizmente ya exalumno) Antonio.
No todo el mundo que empieza una oposición la termina. Y menos aún consigue plaza.
Las oposiciones de Administrativo del Estado tienen algo que las hace atractivas pero peligrosas: parecen asequibles desde fuera, pero el nivel real lo marca la competencia y el margen de error. Especialmente en el supuesto, dado que los casos prácticos deciden normalmente la plaza.
En ese contexto, Antonio ha conseguido su plaza. Y eso significa haber hecho mejor las cosas que la mayoría durante el tiempo suficiente.
Aquí no vale con estudiar «cuando se puede». Ni con ir tirando. Hace falta constancia, criterio y saber exactamente qué hacer en cada fase del proceso.
Porque en estas oposiciones, la diferencia no está en quién estudia más días, sino en quién comete menos errores. Y ahí es donde se deciden las plazas.
Si quieres conseguir una plaza en oposiciones a la Administración General del Estado, o estás planteándote empezar, puedes ver aquí cómo trabajamos: