Cómo es el examen de Administrativos del Estado C1 AGE (explicado por un preparador)

Quien se acerca por primera vez a la oposición de Administrativos del Estado suele cometer el mismo error: abrir el BOE, ver un ejercicio único con dos partes y pensar que no parece tan complicado. Y sí, sobre el papel parece sencillo. En la realidad, no lo es. Porque esta oposición no se suspende por falta de temario, sino por falta de comprensión del examen.

Este post existe para evitar exactamente eso. 

Aquí encontrarás cómo es el examen de C1 AGE (Administrativos del Estado) explicado tal y como se lo explico a mis alumnos: sin eufemismos, sin infantilismos y sin la falsa sensación de «esto está tirado» que tantas veces conduce al suspenso.

Si estás empezando, este artículo marca la diferencia entre entrar a ciegas o entrar sabiendo dónde pisan los opositores que aprueban.

Antes de leerlo, conviene que revises estos otros artículos que completan la fotografía global de la oposición:

Ahora sí. Vamos al examen.

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Un único ejercicio, dos partes y 100 minutos que se evaporan

La oposición de Administrativos del Estado tiene una particularidad: todo depende de un único ejercicio dividido en dos partes, ambas obligatorias y eliminatorias.

No hay oral, no hay desarrollo y no hay presentación de méritos. Aquí lo que cuenta es lo que haces durante 100 minutos que pasan más rápido de lo que imaginas.

Formalmente, el examen se divide así:

  • Parte primera: test de 70 preguntas (40 jurídicas y 30 informáticas)
  • Parte segunda: supuesto práctico de 20 preguntas

No hay descanso entre partes. No hay reparto de tiempos obligatorio. Tú decides cuánto dedicas a cada una. Y ahí empiezan los problemas.

La primera parte: el test que parece fácil y no lo es

El test está formado por:

  • 40 preguntas de los Bloques I a V (Constitución, Organización del Estado, Administrativo, Personal y Gestión Financiera)
  • 30 preguntas del Bloque VI (Informática y ofimática)
  • 5 preguntas de reserva
  • Penalización de 0,33 por error

Aquí conviene ser claros. Esta parte, mal gestionada, hunde a muchos opositores bien preparados. 

No porque sea imposible, sino porque exige un nivel de precisión que muchos subestiman. Pero también porque la informática (que es casi la mitad del test) genera una falsa sensación de facilidad. Los errores también suelen venir de ahí.

Un buen opositor no estudia el test para contestar lo que sabe, sino para evitar fallar lo que cree que sabe.

La segunda parte: el supuesto práctico o el lugar donde se reparten las plazas

El supuesto práctico es, en esencia, un test aplicado, de estos que llamamos «teórico-prácticos» o con formulaciones del estilo.

El opositor elige uno de dos casos planteados por la comisión de selección. Lo habitual es que uno se oriente a personal y otro a procedimiento administrativo, gestión o contratación. Desde el punto de vista real, es aquí donde se cortan las plazas.

¿Por qué? Porque un opositor medio suele defenderse en el test general, pero no en un caso práctico en el que debe aplicar la Ley 39/2015, la Ley 40/2015, el EBEP, la normativa de contratos o el bloque financiero con precisión, orden y criterio.

Esta parte diferencia a quien memoriza del que de verdad entiende lo que estudia. Y el examen premia al segundo.

Conviene repetirlo: normalmente, en el supuesto práctico se reparten las plazas.

El tiempo: el enemigo habitual del opositor

Los 100 minutos del examen no se reparten. Los gestionas tú. Y aquí empiezan las estrategias que separan a un opositor intuitivo de uno metódico.

Quien dedica 60 minutos al test suele llegar justo al caso práctico. Quien dedica 40 al test suele fallar más de lo necesario. Quien no planifica llega al práctico sin energía mental. Y quien no ha entrenado simulacros no sabe dónde está su punto de equilibrio.

La AGE no es un sitio imposible. Su examen no es criminal. No exige que seas el mejor. Exige que gestiones tu tiempo mejor que los demás, o mejor que tu mismo en otras versiones anteriores, si ya has suspendido en el pasado.

La nota de corte y el aprobado “real”

En esta oposición hay dos aprobados:

  • El aprobado matemático
  • El aprobado real

Para superar cada parte se necesitan 25 puntos sobre 50. Pero eso no significa que te corrijan el supuesto. Antes de llegar a esa fase, la Comisión Permanente de Selección establece una nota mínima en la primera parte para pasar al práctico. Esa nota mínima cambia cada año. Y, una vez superado el práctico, entran las notas transformadas y el orden real de los opositores.

El sistema es simple: los que más puntuación final consiguen obtienen plaza. No hay mucho más. En realidad, no hay nada más.

¿Qué materias pesan más en el examen?

La experiencia acumulada nos demuestra que los bloques decisivos son:

  • Bloque III (Derecho Administrativo)
  • Bloque IV (Gestión de Personal y EBEP)
  • Bloque VI (Informática)
  • Bloque V (Gestión Financiera)

No porque los demás no sean importantes, sino porque estos cuatro aparecen en el test, en el supuesto, con toda regularidad. Quien domina estos bloques tiene el examen hecho. Quien llega débil a cualquiera de ellos se juega el suspenso.

Por qué aprobar requiere método, no solo estudiar

Un opositor al cuerpo general administrativo no aprueba solo por estudiar mucho (que es evidente que estudian mucho), sino por estudiar bien. Quien cree que esta oposición se supera solo memorizando temas no ha entendido el examen ni su filosofía.

Aprobar consiste en:

  • saber evitar preguntas-trampa
  • comprender los procedimientos administrativos, generales y específicos
  • entrenar supuestos test y prácticos en simulacros con tiempo tasado
  • dominar conceptos básicos de contratación pública y de gestión de personal 
  • comprender la lógica interna de la AGE
  • entender y manejar con soltura Word, Excel, Access y Windows
  • calcular, comparar y descartar, no improvisar

Por eso en MPS Oposiciones insistimos tanto en la metodología y los simulacros.

¿Es difícil aprobar el examen? Respuesta honesta

El examen no es imposible. De hecho, es asumible para cualquier opositor constante. Pero es mucho más exigente de lo que parece a primera vista. Lo difícil no es el examen, sino la técnica empleada para dominarlo y controlarlo:

  • saber cuándo marcar la respuesta
  • saber cuándo dejar en blanco
  • saber elegir el supuesto práctico
  • saber cómo entrar al caso práctico
  • saber cómo no perder tiempo y por tanto gestionarlo adecuadamente
  • saber cómo reaccionar ante un caso enrevesado o que nos produzca un bloqueo

La mayoría suspende por gestión del tiempo, por exceso de confianza o por no entender realmente los bloques centrales.

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Conclusión

El examen de Administrativo del Estado exige precisión, método y un dominio real del procedimiento administrativo, del empleo público, de la gestión financiera y de la informática. No basta con estudiar. Hay que saber estudiar. Y hay que entender lo que se estudia.

Conoces el examen. Conoces el terreno. Falta lo esencial: demostrar que puedes dominarlo.

Enlaces de interés:

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