La noche de Reyes siempre ha sido una noche de ilusión. De acostarse temprano, de mirar al cielo y de pedir deseos en silencio. Cuando eres opositor, los deseos cambian un poco. Ya no se piden regalos fáciles ni soluciones mágicas. Se pide constancia, claridad y fuerzas para seguir cuando el camino se alarga más de lo previsto. A la desesperada, se pide la plaza.
Pero ya sabéis que ni los Reyes Magos están en condiciones de cumplir todos nuestros deseos ni pueden obsequiar con una plaza a todo aquel que la implora, así que debemos contentarnos con pedirles la fuerza necesaria para continuar y resistir hasta conseguirla por nosotros mismos.
Mañana será día 6 y, cerradas ya las Navidades, tocará volver al temario, a los horarios y a la rutina. Volver al sacrificio y las incomodidades del día a día. Y está bien que sea así. Porque en las oposiciones, como en casi todo lo importante, los Reyes no traen atajos: traen tiempo, si sabes aprovecharlo.
Que esta noche sirva para descansar, coger aire y recordar por qué empezaste. Mañana tocará abrir los regalos y disfrutar del día, en la animada compañía de los tuyos, en especial, si son pequeños.
El otro regalo, el que verdaderamente deseas, el que no tiene lazo porque se rubrica en Boletín Oficial, solo llegará trabajando y aguantando.
Recuérdalo cuando las fuerzas flaqueen y el ánimo decaiga: tu resistencia ya es una victoria.
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