Greguerías del Opositor (IX): cinco mentiras que todo opositor se cuenta a sí mismo

Las oposiciones tienen algo curioso: no solo ponen a prueba la memoria, la disciplina o la resistencia. También ponen a prueba la honestidad intelectual del opositor consigo mismo.

Y en ese terreno, casi todos caemos alguna vez en pequeñas mentiras que nos contamos para sentirnos mejor. No son mentiras malintencionadas. Son mentiras cómodas.

Pero conviene reconocerlas.

1. «Cuando tenga más tiempo estudiaré mejor.»

Es una de las frases más repetidas del opositor.

Cuando termine este mes. Cuando pase este examen. Cuando tenga menos trabajo. Cuando esté más tranquilo. Siempre parece que el estudio serio va a empezar un poco más adelante.

Pero la oposición no suele mejorar cuando aparece más tiempo libre. Mejora cuando aparece más disciplina. Porque el tiempo nunca llega perfecto. Siempre hay cansancio, interrupciones, problemas o distracciones.

El opositor que aprueba no es el que encuentra el momento ideal para estudiar. Es el que estudia aunque el momento no sea ideal.

2. «Todavía no estoy preparado.»

Esta frase también aparece mucho, sobre todo cuando se acerca un examen. «Este año voy a probar, pero no voy realmente preparado.» «Todavía me falta mucho nivel.» «Quizá dentro de un año.» A veces es prudencia. Pero muchas veces es miedo disfrazado de prudencia.

Porque llega un momento en la oposición en que nadie se siente preparado del todo. Ni siquiera los que terminan aprobando. El opositor rara vez tiene una sensación clara de dominio absoluto. Lo que tiene es suficiente preparación para competir. Y competir ya es mucho.

3. «Los que aprueban son más inteligentes.»

Esta es probablemente la mentira más cómoda de todas. Si los que aprueban son más brillantes, más rápidos o más inteligentes, entonces todo tiene una explicación sencilla. El resultado estaba decidido desde el principio. Pero la realidad de muchas oposiciones es bastante menos espectacular.

La mayoría de aprobados no son genios. Son opositores normales que hicieron algo muy poco normal: persistir más tiempo que los demás. No es una historia tan romántica como el talento. Pero suele ser más cierta.

4. «Necesito más material.»

Esta mentira aparece cuando el opositor se siente inseguro. Entonces compra otro manual, descarga más test, imprime más esquemas, busca otro preparador o abre otra carpeta de PDFs. Y durante unos días parece que todo mejora, porque la sensación de actividad es muy fuerte.

Pero estudiar no es acumular material. De hecho, muchas oposiciones se suspenden por lo contrario: demasiadas fuentes, demasiados esquemas, demasiadas versiones del mismo tema. El opositor que avanza no es el que tiene más material. Es el que exprime mejor el que ya tiene.

5. «Cuando apruebe ya descansaré.»

Esta frase también es muy típica. El opositor se promete que todo el cansancio desaparecerá el día que apruebe. Que entonces volverán los viajes, los fines de semana tranquilos y el tiempo libre que ahora parece tan lejano. Y algo de eso es cierto.

Pero hay una pequeña trampa en esa idea: si toda tu felicidad está siempre colocada después del aprobado, la oposición se convierte en una espera interminable.

El opositor que resiste mejor suele aprender algo importante antes de aprobar: que no se puede vivir varios años solo en modo pausa. La oposición exige mucho, pero también conviene aprender a respirar dentro de ella.

Epílogo

Las oposiciones no solo exigen estudiar leyes, temas o artículos. También exigen algo menos visible: aprender a hablarse con honestidad.

Durante el camino es fácil caer en pequeñas trampas mentales: pensar que estudiarás mejor cuando tengas más tiempo, creer que todavía no estás preparado, suponer que quienes aprueban son más inteligentes, convencerte de que necesitas más material o vivir esperando al día en que todo empezará después del aprobado.

Son mentiras comprensibles. A veces incluso necesarias para seguir adelante.

Pero el opositor que progresa suele ser el que, tarde o temprano, empieza a reconocerlas y a desmontarlas. Porque cuando desaparecen esas coartadas, queda lo esencial: estudiar, repetir, equivocarse, corregir y volver a empezar.

Y en oposición, como en casi todo lo importante, la lucidez suele ser mucho más útil que el autoengaño.

Enlaces de interés

Conoce las oposiciones que preparamos en MPS Oposiciones

Descubre nuestra Formación a la Carta

Curso de Casos Prácticos Grupo A

Síguenos en redes para contenido diario

Muchas gracias por compartir: