Gracias, Marta. Un regalo que me recuerda la responsabilidad de esta profesión.

Hay regalos que tienen una utilidad evidente desde el primer momento. Sin embargo, con el paso del tiempo, uno descubre que su verdadero valor no está en el objeto en sí, sino en todo lo que representa. Eso es exactamente lo que sentí cuando Marta tuvo el detalle de regalarme esta corbata. Más allá de que vaya a utilizarla en muchas ocasiones importantes, inevitablemente me hizo pensar en la enorme responsabilidad que supone preparar a quienes, dentro de unos meses o unos años, ocuparán puestos de gran importancia dentro de nuestras Administraciones Públicas.

La corbata siempre ha estado asociada a los momentos relevantes. Se utiliza en una entrevista importante, en la toma de posesión de un cargo, en una conferencia, en un juicio o en cualquier acto en el que queremos transmitir profesionalidad y respeto. De alguna manera, simboliza el paso hacia una nueva etapa. Y creo que eso conecta perfectamente con lo que representa una oposición. El día que un opositor consigue su plaza no solo cambia su situación laboral; cambia también su forma de afrontar el futuro. Comienza una nueva vida profesional, llena de responsabilidades, de servicio público y de decisiones que afectarán directamente a miles de ciudadanos.

Muchas veces hablamos del sacrificio que exige estudiar una oposición, pero no reflexionamos tanto sobre el motivo por el que merece la pena realizar ese esfuerzo. No se trata únicamente de obtener estabilidad laboral o de aprobar un examen especialmente difícil. Se trata de prepararse para desempeñar una función pública con rigor, con independencia y con un profundo sentido de la responsabilidad. Al final, detrás de cada expediente administrativo, de cada informe o de cada resolución, siempre hay personas que esperan que la Administración actúe con profesionalidad y conforme a Derecho.

Esa idea es la que intento transmitir desde el primer día a todos mis alumnos. Estudiar no consiste únicamente en memorizar leyes o aprender procedimientos administrativos. También significa adquirir una forma de pensar, desarrollar criterio jurídico y entender que el trabajo de un funcionario tiene una enorme trascendencia social. Por eso me siento especialmente orgulloso cuando veo que antiguos alumnos no solo consiguen su plaza, sino que además desempeñan su trabajo con ilusión, con honestidad y con auténtica vocación de servicio público.

Después de tantos años preparando oposiciones, he llegado a la conclusión de que el verdadero éxito de una academia no se mide únicamente por el número de aprobados. También se mide por la calidad humana y profesional de las personas que ayuda a formar. Y cuando un alumno, después de conseguir su objetivo, vuelve para tener un detalle como este, uno comprende que durante todo ese tiempo se ha construido una relación basada en la confianza, el respeto y el agradecimiento mutuo. Esa es, sin duda, una de las mayores satisfacciones que puede tener un preparador.

Marta, muchísimas gracias por este regalo y por el cariño que transmite. Estoy seguro de que cada vez que utilice esta corbata recordaré que detrás de ella hay una historia de esfuerzo, de constancia y de una plaza conseguida con muchísimo trabajo. Y ese, créeme, es el mayor valor que puede tener cualquier regalo.

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