Acaban de terminar el proceso selectivo nuestros nuevos Habilitados Nacionales y, un año más, estamos de celebración.
Hay victorias que no necesitan confeti. Ni fotos. Ni grandes discursos. Hay triunfos que llegan en silencio, después de meses —o años— de estudio, mil renuncias, rabia contenida y, sobre todo, constancia. Mucha constancia.
Las oposiciones a la Escala de Funcionarios de Administración Local con Habilitación de Carácter Nacional son una de esas ocasiones.
Porque esta no es una oposición cualquiera, no es una oposición más.
Es la oposición de cuyas resultas se ingresa en la élite de la Administración Pública territorial: cuerpos y escalas formadas por funcionarios de carrera que, desde hace más de un siglo, se despliegan en esa constelación formada por más de ocho mil entidades que, en España, con distinta denominación, función y sentido, integran el concepto paraguas que la normativa española denomina Administración Local.
Es un camino duro, y tanto que lo es: exige carácter, serenidad y una madurez jurídica que solo se adquiere con el transcurrir del tiempo, con estudio diario, método y, sobre todo, mucha disciplina. Es el opositor riguroso quien va cimentando el poso necesario para alcanzar el nivel de profundidad técnica que solo es posible con paciencia y determinación, un mes tras otro, al compás de las hojas del calendario en su caída inexorable.
Y ese proceso lo hemos vivido juntos.
El esforzado devenir del opositor que está llamado a convertirse en el gran advertidor de la legalidad local, jurídica y financiera: el garante público de todo cuanto allí se discute, tramita y resuelve. Una garantía del acierto público y del acomodo a Derecho de la decisión administrativa; al tiempo, un robusto valladar levantado para proteger los derechos y libertades de los interesados (rectius: de los ciudadanos) en su conjunto.
Hoy, el post es por vosotros. Ayer opositores; hoy, funcionarios (a falta de firmar).
Una oposición de élite: qué significa preparar Secretaría-Intervención
La Subescala de Secretaría-Intervención, encuadrada en la Escala de Funcionarios de Administración Local con Habilitación de Carácter Nacional, pertenece al Grupo A1, la categoría profesional más exigente del ámbito local.
Quien obtiene esta plaza asume funciones esenciales:
- Fe pública
- Asesoramiento legal preceptivo
- Control interno y fiscalización
- Gestión económico-presupuestaria
- Garantía de legalidad en toda la actuación administrativa
No solo estamos ante un examen difícil: estamos ante una responsabilidad pública de primer nivel.
Por eso, esta oposición exige algo más que saber mucho: exige criterio. Exige temple. Exige capacidad para interpretar, fundamentar y proponer la mejor decisión. Garante y advertidor.
El tercer ejercicio: el punto donde se separa lo correcto de lo excelente
Quien ha preparado esta oposición lo sabe: hay un momento concreto en el que el opositor del Subgrupo A1 descubre de verdad qué significa opositar en serio.
Ese momento es el tercer ejercicio o caso práctico (en puridad, casos).
Un ejercicio que no solo mide conocimientos que, a estas alturas del proceso selectivo (habiendo superado un ejercicio teórico y un examen oral) irían casi de suyo, sino:
- capacidad de análisis
- multidisciplinariedad: dominio jurídico y económico local
- rigor argumental
- estructura mental
- solvencia técnica para ofrecer soluciones basadas en la norma, y
- expresarse en unos términos jurídicos cuya pureza y nitidez no dejen nada que desear
Es, probablemente, el ejercicio donde el opositor empieza a verse a sí mismo como lo que será:
un técnico superior capaz de llevar y mantener dentro de las reglas jurídico-públicas el funcionamiento de una Entidad Local, de cualquiera y de la que sea.
Por eso, superar este ejercicio no es superar “una prueba más”. Es el paso definitivo, es el salto profesional. Es el verdadero pórtico de entrada a la Administración Pública.
Dejadme ser honesto: un opositor ha podido superar un test (porque ha sido fácil o, sin serlo, porque ha tenido el día), e incluso un examen oral (con cierta providencia divina a la hora de elegir los temas que mejor llevas o que más te gustan). Puede suceder y sucede.
Sin embargo, ser un memorión y pasar el oral no garantiza absolutamente nada.
El tercer ejercicio es la prueba de fuego del opositor, de su capacidad, de su análisis, de su estructura mental, del espesor intelectual que debe explicar y no simplemente evacuar contenidos de una manera acrítica y maquinal. Es muy difícil acertar antes de mirar. Nadie aprueba sin prepararlo a conciencia.
Pondré un ejemplo sencillo. Puedes estudiarte todos los plazos procesales de la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC), la norma adjetiva española más importante, la que regula el proceso civil y a cuyos contenidos acuden a inspirarse el resto de normas procesales (contenciosa, penal y social). Mucho más que mi comentario, sus más de 800 artículos revelan su importancia.
Para quienes no seáis abogados, y queráis dimensionar lo que digo: en la norma rituaria española, la expresión “días” aparece más de 400 veces. Ahora vas y te aprendes los plazos.
Pues bien, ni siquiera eso garantiza que pudieras superar un ejercicio práctico.
La teoría es importante, y puede que sea verdad eso de que no hay mejor práctica que una buena teoría, pero debe entenderse como un prius, un previo, necesario y preparatorio, de la aplicación práctica. Estudiar teoría sería, en términos matemáticos, una condición necesaria, pero en absoluto suficiente para superar la oposición.
No hay otro camino. No hay alteración posible de los factores. Primero estudio, después aplico.
Es tan inútil hacerlo al revés como suicida siquiera intentarlo. El que quiera tomar nota, que la tome.
Y que este post brutalmente honesto sirva de “canario en la mina” para quienes incurren en la fatal arrogancia de pensar que llegar al práctico siendo un opositor a medio hornear, puede ser suficiente si tienes el día. No te vayas a creer eso: ni será suficiente, ni tendrás el día.
El 100% de nuestros alumnos presentados ha aprobado: lo que esto significa realmente
En MPS Oposiciones no nos gustan los números vacíos. Nos gusta hablar de personas. De historias reales.
De lo que implica estudiar una oposición A1 mientras trabajas, mientras cuidas de tus hijos, mientras enferman tus padres, mientras la rueda gira y la vida sigue. Para un opositor, es tremendamente duro llegar a todo.
Pero hoy el dato importa, porque explica una realidad contundente:
¡EL 100% DE LOS ALUMNOS DE MPS OPOSICIONES PRESENTADOS AL TERCER EJERCICIO HA APROBADO EL EXAMEN!
No es casualidad. No es suerte. Es método.
Es el resultado de:
- una metodología y planificación rigurosas
- la experiencia de hacer las cosas bien, y mejorar cada año
- técnicas de estudio de probado éxito en oposiciones superiores
- una preparación exigente
- un acompañamiento personalizado
- seguimiento cercano
- y una preparación orientada siempre a la excelencia
El mérito siempre es del opositor, siempre.
Pero la felicidad y el orgullo también son nuestros.
La inmensa alegría de ver triunfar a quienes confiaron en nosotros para su preparación.
Nuestros aprobados del tercer ejercicio
Mi más sincera enhorabuena a Mónica, Ángela, Isabel, Teresa, Santiago, Víctor, María y Carlos, que se suman a las decenas de alumnos aprobados en las convocatorias anteriores, y a los que, sin duda de ningún género, se sumarán los de las siguientes.
Cada uno con su historia. Cada uno con su esfuerzo. Cada uno con sus horas de estudio y sus renuncias.
Hoy vuestro nombre brilla con una luz distinta, la que solo tienen las cosas que se ganan a pulso.
El camino que nadie ve: dudas, renuncias, simulacros, constancia
Una oposición no se resume en una nota final.
Una oposición es:
- el día en que un tema se resiste
- la tarde en la que nadie más estudia, pero tú sí
- la semana en la que todo se te hace cuesta arriba, pero sigues viniendo a la tutoría
- los repasos que agotan
- los simulacros que duelen
- las “broncas” del preparador cuando no haces lo que debes
- el sacrificio silencioso que no sale en Instagram ni en ningún otro sitio
Por eso hoy no celebramos solo que hayáis aprobado. Celebramos que no os hayáis rendido.
Opositar no es solo un acto académico o intelectual. Es un acto de carácter.
Nuestro modelo: alumnos bien cuidados, máxima exigencia, preparación personalizada
La técnica importa.
Pero importa más el acompañamiento.
Un preparador de A1 debe conocer:
- tu nombre, tus circunstancias
- tus fortalezas, tus debilidades
- tus miedos, tus dudas
- tu manera de pensar
- tu ritmo, tu trabajo, tu vida
- tu forma de ser y de estar en el mundo
Debe exigirte cuando puedes dar más, y sostenerte cuando flaqueas.
Debe elevarte cuando te vienes abajo (en esas semanas donde todo sale mal).
Debe bajarte al suelo cuando te vengas demasiado arriba (cuando crees que ya lo tienes, pero no es así: tu nombre todavía no está en el BOE).
Ese es el modelo que defendemos: Alumnos bien cuidados, mucha exigencia, preparación personalizada y 100% rigor.
No vendemos ni ofrecemos milagros (estamos en Zaragoza, no en Lourdes). Ofrecemos una oportunidad a quien se lo quiere tomar en serio.
No nos gusta el modelo de academia donde te envían el PDF y búscate la vida. Para nosotros, eso no es preparación, es abandono. Nuestro modelo nos apasiona, funciona, y os gusta.
Así que, como decimos en Aragón: «donde se está bien, buen rato».
Un mensaje para quienes están preparando oposiciones ahora mismo
A ti, que estás preparando cualquiera de las subescalas de Habilitación Nacional, Secretaría-Intervención, Secretaría de Entrada o Intervención-Tesorería, queremos decirte algo muy sencillo: Sí, se puede. Pero no siempre se puede solo. O, al menos, no es tan fácil.
Se puede con método, con guía, con disciplina. Con coraje. Es una oposición dura, pero extraordinariamente noble: lo que exige, lo devuelve.
Si hoy estás cansado, recuerda algo: las personas que hoy felicitamos también lo estuvieron. Y, aun así, llegaron.
Permitidnos decir algo más, con total honestidad.
Cuando aprueban alumnos de Grupo C —auxiliares, administrativos—, nos alegramos muchísimo. Siempre. Pero también sabemos que hay cientos de academias en España preparando esos cuerpos y escalas, de modo que es relativamente frecuente ver aprobados por todas partes.
En cambio, cuando aprueban nuestros alumnos del Grupo A (Subgrupo A1), cuando aprueban en una oposición tan técnica, tan exigente y tan selectiva como son las Subescalas de Habilitación Nacional, la sensación es muy distinta.
Pero entiéndase bien: no a nivel personal, ni mucho menos, pues esa alegría es exactamente la misma, sino por la dificultad y el inmenso reto que supone tanto para los opositores como para nosotros los preparadores. Es otra liga. Es un orgullo que cuesta explicar. Porque conseguir que un opositor A1 llegue hasta el final y, además, que el 100% de los que se han presentado con nosotros aprueben la oposición no es un dato: es una proeza.
El mérito siempre es del opositor, de eso no cabe duda: pero la satisfacción de haberles acompañado hasta el final no se puede explicar fácilmente con palabras en lengua humana. Como preparadores, como guías, como mentores, tenemos la inmensa suerte de tener un trabajo de lo más gratificante.
«Cuando un alumno aprobado te manda un audio llorando de la emoción, mirando las notas sin creérselo y con la voz temblorosa, eso es inexplicable».
Y nos explota la cabeza de felicidad. De verdad.
Para consultar directamente las calificaciones, puedes acceder a la web del INAP en la sección correspondiente a Secretaría-Intervención (acceso libre, OEP 2023-2024).
Una vez más: ¡Enhorabuena a todos nuestros aprobados! ¡A disfrutar de la plaza!
Gracias a todo el equipo de MPS Oposiciones por acompañar, guiar y sostener este proceso con rigor y profesionalidad.
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