¡Enhorabuena, Daniel!

Hoy no vengo a hablar de una promoción: vengo a hablar de una persona

En un post anterior dimos la enhorabuena a todos los aprobados del proceso de TAG A1 en el Ayuntamiento de Huesca. Hoy os contamos la historia de uno de ellos.

Hay opositores que avanzan en línea recta y otros que, como Daniel, convierten cada tropiezo en un punto de apoyo; cada caída, en una plataforma de impulso. Su nombre ya está escrito para siempre en el BOE y su plaza en propiedad ya es una realidad: un logro que resume años de esfuerzo, disciplina y una confianza total en el proceso. 

Daniel ha obtenido dos plazas de Grupo A, un privilegio que a pocos acompaña: Técnico de Administración General (TAG A1) en el Ayuntamiento de Huesca y Técnico Medio de Gestión (TMG A2) en el Ayuntamiento de Zaragoza, teniendo la nota más alta en alguno de los ejercicios. Esta es una enhorabuena que me hace especial ilusión.

Su camino hasta la plaza

Cuando Daniel comenzó, lo hizo desde cero: nuevo temario, nuevas rutinas y la incertidumbre que siempre castiga en los primeros meses de oposición. Compaginaba estudios, vida personal y la presión constante de sentir que “nunca era suficiente”. Pero, lejos de frenarlo, esa sensación fue el combustible que lo empujó a mejorar cada semana.

Su oposición (Grupo A de la Administración Local: muy exigente técnica y mentalmente), le obligó a trabajar con la precisión de un reloj: aprender a moverse en el proceloso mar de la legislación administrativa, dominar test, comprender procedimientos, interiorizar conceptos y técnicas, ganar capacidad analítica, consolidar la aplicación práctica y pulir una metodología que no perdona el mínimo error. 

Hubo momentos de duda, de cansancio, de revisar una y otra vez… y de injusticias que te hacen plantearte abandonar; pero también momentos en los que empezó a ver que su ritmo era distinto, más firme, más consciente, más suyo.

Y lo más duro de todo: tocar la plaza con los dedos y la amarga sensación de quedarse a las puertas, la brutal decepción de quien se esfuerza en nadar para, en último término, morir en la orilla.

Ese fue el punto de inflexión: comprender que la oposición no va de correr, sino de mantener la fe.

Una conversación de WhatsApp muy especial 

Prescindiendo ahora de la modestia, me honro en tener bastante buen ojo con mis alumnos, para lo bueno y para lo menos bueno.

Decir esto así, sin contexto y a pelo, sonaría un tanto ventajista, si no fuese porque traigo contundentes pruebas léxico-gráficas que lo corroboran. En esta conversación, le dije a Daniel lo que yo pensaba que iba a pasar. ¿El mensaje? mantén la calma, vas a aprobar.

Lo que ya dije sobre Daniel en Instagram

A Daniel le dediqué un post en Instagram escrito desde el corazón y que no me resisto a reproducir por entero:

Daniel fue alumno mío en la Universidad de Zaragoza, en el Posgrado de Especialización en Derecho Local. Empezó conmigo la oposición desde cero, sin experiencia, pero con muchas ganas de comerse el mundo y un objetivo claro: convertirse en funcionario A1.

Durante dos años demostró una enorme capacidad de trabajo y una voluntad inquebrantable, incluso cuando vinieron mal dadas, sobreponiéndose y elevando su actitud sobre las circunstancias —a veces injustas— que la vida nos pone en el camino.

Su constancia, su determinación y su innegociable sentido del esfuerzo le llevaron a ganar no una, sino dos plazas de Grupo A. Prácticamente seguidas, en dos ciudades distintas. Un privilegio que a pocos acompaña.

Daniel es el vivo ejemplo de que no hay nada imposible para quien realmente está decidido a lograrlo.

Lo que dije entonces continúa vigente porque sigue siendo exactamente lo que pienso hoy. Discúlpese la auto cita (como es menester) pero no le quito ni una coma.

Su reseña en Google: lo que Daniel dijo de nosotros

Si en Instagram lo describí así, en Google él nos dejó escritas estas amables palabras:

Miguel es “EL PREPARADOR” en mayúsculas. Combina el trato cercano con una preparación detallada y estudiada al milímetro que guía al alumno de manera muy práctica. He estado preparándome con él la oposición para TAG y he sacado plaza en Zaragoza y en Huesca, y sin duda Miguel tiene un gran porcentaje de culpa.
Recomendable 100%. ⭐⭐⭐⭐⭐

Las palabras dedicadas por Daniel resumen algo que para mí es esencial: la preparación es un trabajo conjunto, una mezcla de método, exigencia y confianza mutua. Un esfuerzo compartido durante todo el proceso. 

Pero el mérito final (el de sacar la plaza) es y será siempre del opositor. El opositor es quien estudia, quien se quema, quien renuncia a mil apetencias en la búsqueda de un objetivo posterior y más elevado: la deseada plaza en propiedad.

Conviene repetirlo: el mérito es siempre vuestro. Con una mezcla de orgullo y de humildad, pero recordadlo siempre. Que nada ni nadie os haga olvidarlo

Lo que más destacaría de su preparación

De Daniel destacaría tres cosas: capacidad de trabajo, constancia, y una habilidad sorprendente para adaptarse y reponerse rápido. Nunca se vino abajo por un mal paso ni se dejó engañar por un buen resultado. Daniel estaba siempre donde tenía que estar: en el siguiente paso. No miraba atrás, ni al lado, solo hacia delante. 

Su evolución técnica fue más que evidente. Los test dejaron de ser una amenaza para convertirse en rutina; la parte práctica, al principio un muro, acabó siendo uno de sus puntos fuertes; y su disciplina semanal era casi militar. Cada ajuste que hacíamos se convertía en un avance medible. Cada error corregido se convertía, inevitablemente, en un acierto futuro. Ensayo, error, aprendizaje y seguir avanzando.

Pero si tuviera que quedarme con algo sería esto: Daniel nunca esperó que la motivación llegara. Simplemente hizo lo que había que hacer. Y lo hizo cada día.

Si tuviera que resumir su proceso en una frase sería esta: Daniel hizo siempre lo que tocaba, incluso cuando no apetecía. Su constancia nunca dependió de la motivación; su rendimiento nunca dependió del ánimo del día. Y esa es la clave de quienes aprueban.

Esa solidez y madurez son de largo las que marcan la diferencia entre opositar y aprobar, entre intentarlo y conseguirlo. La diferencia entre la nada y la plaza.

Su plaza, su futuro

Ahora comienza otra etapa: destino nuevo, una Jefatura, responsabilidades reales y la satisfacción íntima (que solo conoce quien aprueba) de saber que lo que tienes, te lo has ganado tú. Que nadie te ha regalado nada y que no le debes nada a nadie. Un orgullo personal que nadie puede explicar (y menos aún entender) si no ha vivido el proceso en su totalidad.

Lo que le espera ahora es una etapa distinta: un destino que inaugura una vida profesional nueva y una sensación que solo comprende quien aprueba una oposición dura. 

La plaza no es solo un logro vital-administrativo-profesional: es la consecuencia directa de años de esfuerzo, peleando contra el cansancio, la incertidumbre y, a veces, tus propios miedos y límites. Lo que viene ahora es ilusionante, y será brillante porque lo has construido tú, día tras día.

La plaza no es un “resultado”: es una conquista. Una prueba de que cuidar el proceso acaba trayendo lo que uno sueña.

Daniel ha demostrado que quien mantiene la fe, acaba llegando. Y Daniel ha llegado muy lejos. Y no solo ha llegado lejos: ha llegado donde quería.

Gracias por la confianza y por permitirme acompañarte en este camino. La plaza es tuya, pero tu ejemplo levanta el ánimo y se torna espejo para muchos opositores que vienen detrás y que, al igual que tú, empezaron con dudas y miedos.

Que disfrutes la plaza y te deseo una larga y fecunda carrera administrativa.

Bonus. El testimonio del propio Daniel

Os dejamos en ese otro post, algunos de los consejos que el propio Daniel ofrece a los que estáis opositando, a los futuros funcionarios. Sus lecciones son muy valiosas así que os recomendamos encarecidamente que lo leáis. ¡Seguro que os ayuda mucho!

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