Lo que está en potencia tiende al acto: una reflexión filosófica para opositores

El otro día reflexionaba sobre las probabilidades de que un suceso ocurra (nada importante: había comprado un cupón especial de la ONCE, organización con la que me honro en colaborar).

En la metafísica clásica —en Aristóteles, Libro IX Theta, para ser exactos— aparece una idea tan sencilla como poderosa, que alberga un concepto muy profundo: lo que existe en potencia tiende, si nada lo impide, a convertirse en acto.

Si algo tiene una posibilidad real de ocurrir (potencia), acaba dándose (acto). En una lectura más determinista diríamos que las potencialidades reales acaban manifestándose.

Dicho en román paladino: lo que puede llegar a ser, tiende naturalmente a realizarse. Es decir, lo que puede ser, termina siendo.

Y sí, también en las oposiciones.

Potencia (dýnamis): lo que puedes llegar a ser

Un opositor es, por definición, alguien en potencia: puede ser funcionario, puede ser excelencia administrativa, puede ser la versión completa de sí mismo.

Todavía no lo es, pero puede.

Acto (enérgeia): lo que terminas siendo

El estudio constante, las clases, la repetición diaria, los prácticos, los simulacros, el método… todo eso actualiza la potencia. La va convirtiendo en acto: en realidad.

No es magia ni mística: es disciplina + tiempo + dirección.

La enseñanza de fondo

No todo lo posible se cumple, claro (por ejemplo, mi cupón de la ONCE, por razones probabilísticas que huelga explicar aquí). Pero todo lo que tiene verdadera potencia —capacidad, método y perseverancia— tiende a realizarse, a volverse real.

  • Un niño: tiende a ser adulto.
  • Una semilla: tiende a ser árbol.
  • Una chispa: tiende a ser fuego.
  • Un hábito: tiende a convertirse en carácter.
  • Un verbo en infinitivo: tiende a conjugarse.

¿Y en las oposiciones?

  • Una mesa ordenada: tiende a desordenarse en cinco minutos.
  • La modificación de una ley: tiende a arruinarte el domingo.
  • Una pregunta fácil de tu preparador: tiende a ser una trampa mortal.
  • La Ley 39/2015: tiende a colarse en cualquier examen.
  • Un opositor preparado: tiende a aprobar.

Repítete la última: Quien está preparado, suele aprobar.

Te costará más o menos, pero llegará.

Una conclusión simple para tu camino

La potencia, si nada la impide, tiende naturalmente a actualizarse en acto.

Como estudiante, eres potencia en proceso de convertirte en acto.

Tu motivación decide el ritmo. Tu constancia decide el resultado.

Un opositor es un futuro funcionario.

Tu plaza ya existe en potencia. Hazla acto.

Enlaces de interés:

Conoce las oposiciones que preparamos en MPS Oposiciones

Descubre nuestra Formación a la Carta

Curso de Casos Prácticos Grupo A

Síguenos en redes para contenido diario

Muchas gracias por compartir: