El pasado noviembre celebramos la comida anual de MPS Oposiciones 2025: un punto de encuentro entre quienes ya han conquistado la plaza y quienes están peleando por ella. Un espacio para celebrar, para aprender, para compartir experiencias y para recordar que detrás de cada alumno aprobado hay una historia personal de esfuerzo, altibajos y mucha fe en el proceso. Una fe sostenida en el tiempo cuando nadie miraba y cuando nadie aplaudía.
Este año estamos especialmente contentos: EL 100% DE LOS ALUMNOS que llegaron al último ejercicio en GRUPO A DE LA ADMINISTRACIÓN LOCAL (Secretarios, Interventores, Economistas, TAG y TMG de varios Ayuntamientos), HAN CONSEGUIDO SU PLAZA.
Al ser una Academia 100% online, esta era la primera vez que nos juntábamos en persona. Los resultados de nuestro modelo demuestran que la formación online bien diseñada es el futuro y que la enseñanza presencial acabará, tarde o temprano, en el zaquizamí de la Historia. Como los videoclubs. O como las cámaras de carrete.
Por evidentes razones de arraigo y residencia, la comida se celebró en Zaragoza (capital de Aragón y sede de la Academia), pero tuvimos muy presentes a los alumnos del resto de España que se preparan con nosotros y a quienes enviamos un caluroso abrazo. Asimismo, recordamos a todos aquellos de aquí pero que no pudieron asistir por trabajo, formación u obligaciones familiares.
Un gran ambiente, muy buena comida y una mezcla perfecta entre experiencia, ilusión y una comunidad que crece cada año, gracias a un proyecto formativo sólido impulsado por todo el Equipo de MPS Oposiciones (preparadores y profesores, colaboradores, técnicos, comunicación, marketing y personal de administración): un equipo de profesionales de primer nivel que yo, como preparador principal, me honro en liderar. Personas sin cuyo talento y entrega la Academia no habría conseguido llegar hasta aquí.



Un día para celebrar algo más que aprobados
Uno de los momentos más emocionantes para los opositores es cuando se conocen o se encuentran en persona por primera vez: “¡por fin te pongo cara!” “¡qué ilusión verte en persona!”, “¡ya era hora de conocernos!”.
Saludos, abrazos, reencuentros, caras conocidas y caras nuevas que dejan de ser píxeles de Zoom para convertirse en personas de carne y hueso.
Es un instante revelador, un momento especial en el que el opositor deja de sentirse solo: descubre que, al igual que él, otros recorren exactamente el mismo camino, y que puede ser duro -que lo es-, pero nunca solitario.
De mi propia experiencia puedo afirmar que las relaciones construidas durante la oposición, generalmente, perduran más allá de la toma de posesión del funcionario.





Mesas mezcladas: aprobados y opositores compartiendo experiencia
La mezcla de perfiles y trayectorias generó un ambiente distinto y enriquecedor: personas que acababan de aprobar compartiendo mesa con otras que siguen en pleno proceso, muchas de ellas hasta entonces desconocidas. Todos aprendiendo unos de otros, sin tensión ni distancias artificiales. Un recordatorio claro de que la oposición es un camino que se recorre acompañado, aunque el estudio siempre sea individual.
Las conversaciones fluían solas: dudas, técnicas de estudio, altibajos, anécdotas del examen, consejos sobre nervios, rendimientos, caídas y remontadas.
Muchos alumnos nos confesaron después que esta parte valía oro. Escuchar a quien ya ha llegado te recoloca la brújula interna. Te recuerda que la plaza no está reservada a “genios”, sino a personas normales que hicieron lo que había que hacer… cada día.



Detalles que importan: el menú, la sala y los trofeos
Los que ya nos conocéis, sabéis que en MPS Oposiciones cuidamos cada aspecto: la composición de las mesas, el menú, los nombres, la iluminación, la fotografía y, por supuesto, los trofeos para los opositores aprobados.
Esta vez fueron unas sencillas placas grabadas con el nombre del opositor y el recordatorio eterno del año en que se coronó: PROMOCIÓN 2025.
Como tuve ocasión de explicar durante el acto de entrega, es un detalle pequeño, pero con un trasfondo muy grande. Un gesto modesto en apariencia, pero cargado de significado: que allí donde estéis, tengáis un cariñoso recuerdo de la Academia y del tiempo compartido durante todo el proceso.
Una pieza pequeña que encierra una historia enorme.




Lo que se aprende aquí no está en los libros
Una oposición no es solo un ejercicio técnico: es una experiencia vital.
Y en una comida así, donde confluyen aprobados y opositores en curso, pasan cosas que ningún temario explica. Los aprobados transmitieron mensajes que se repiten una y otra vez: “no esperes a estar motivado: haz lo que toca cada día.”, “cada suspenso suma.”; “se puede, pero no lo harás si no eres constante.”
Muchos asistentes se marcharon con los móviles llenos de nuevos grupos de WhatsApp, con consejos frescos y con una certeza renovada: esto es difícil, sí, pero es posible. Digo certeza, porque lo sabíamos, y digo renovada, porque lo confirman quienes acaban de conseguirlo.
Conocer a los compañeros y compartir experiencias tiene un valor enorme que ningún tratado de Derecho administrativo puede proporcionar.




Gracias a todos los que vinisteis… y a los que vendrán
Gracias por hacer de esta comida una celebración que recordaremos durante mucho tiempo.
Gracias por el ejemplo, por la confianza, por la energía y por la ilusión que se respiró durante toda la jornada.
Para mí, ha sido un honor y un verdadero privilegio acompañaros en el camino.
Y gracias a los que seguís estudiando y confiando en nosotros, a quienes os digo que es mi mayor deseo veros aquí, algún día, recibiendo vuestro trofeo.
Muchas gracias a todos.
Seguimos. Y seguiremos.
Entrega de trofeos














